¿Es posible la inmortalidad?

Seguramente algunos me tachéis de loco  por plantear si quiera esta posibilidad  y  otros, llenos de una dulce condescendencia, atribuirán semejante delirio a un estado transitorio de perturbación mental provocado por el alochol u otras sustancias psicotrópicas.

La mente humana no concibe en toda su profunidad la palabra “inmortal” porque conceptualmente no es capaz de asimilar una materia, hecho o acción que no tenga un principio, desarrollo y final.  No existe en nuestra experiencia previa (esa que nos conforma el aprendizaje, conocimientos y recuerdos) nada que nos haga valorar la posibilidad de lo infinito, de lo intemporalmente indefinido y eterno puesto que vivimos en un universo dónde absolutamente todo tiene un periodo vital concreto, ya sean horas o millones de años. ¿Todo, todo? veamos…

Hace algo más de 10 años  se descubrió un organismo en este planeta que pasaría desapercibido para casi todos si no fuera por una propiedad insólita: no muere jamás.  ¿Su nombre? medusa Turritopsis nutricula.

HIDDEN_INVADER--253x190

Los ciéntificos todavía son incapaces de explicar porque puede conseguir perpetuar su estado, pero si han observado el modo en qué lo hace. A diferencia de las demás medusas (y del resto de los animales) Turritopsis nutrícula no perece tras alcanzar su estado adulto, sino que es capaz de «rejuvenecer», de regresar a su forma juvenil y repetir su ciclo vital hasta alcanzar una segunda madurez… y una tercera, y una cuarta, y así hasta un número de veces que es, según los expertos, potencialmente infinito.

Turritopsis nutricola es capaz de conseguir esta proeza porque ha descubierto la manera de modificar sus células una vez éstas se han diferenciado y de hacerlas retroceder a fases anteriores a su especialización. Se trata de un fenómeno llamado transdiferenciación que se puede ver, por ejemplo, cuando un órgano dañado regenera sus tejidos. Sin embargo, para esta especie de hidromedusa el proceso es algo corriente en su ciclo vital.

En pruebas de laboratorio, el cien por cien de los ejemplares de T. nutricula analizados han madurado y vuelto a la juventud decenas de veces, sin perder en esos cambios ni una sola de sus características o capacidades. Los investigadores tuvieron que llegar a la conclusión de que la muerte orgánica es algo que en esta especie, sencillamente, no sucede.

Por tanto estamos ante un caso único que podría suponer un punto de inflexión en materia de biología genética si, por ejemplo,  se consiguiera extrapolar esta propiedad a posibles aplicaciones para el tratamiento de enfermedades. ¿Os imagináis que las células cancerígenas volvieran a un estado previo al de su mutación de tal modo que pudiera tratarse el cáncer con mucha mayor garantía de éxito?.

Esos son los campos de actuación que veo a medio plazo, aunque quién sabe, lo que hoy nos  suena a ciencia ficción puede que en algunos decenios sea una posibilidad real: comenzar a considerar en serio la inmortalidad humana.

Saludos.

Anuncios

1 comentario

  1. eol said,

    agosto 29, 2009 a 8:38 pm

    Ya lo había leído, es realmente impresionante. La naturaleza (una vez más) mostrándonos el camino de lo que muchos humanos anhelamos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: